Gente comprometida: Jesús San Andrés

Iniciamos una nueva sección. La hemos denominado Gente comprometida. Colaboradores de la parroquia nos irán contando su testimonio y compromiso de vida dentro y fuera de la comunidad parroquial.

En esta ocasión nos deja en la web su testimonio, cargado de vivencias sobre todo con los jóvenes, Jesús San Andrés Rebollo. uno de nuestros colaboradores más veteranos.

Jesús San Andrés Rebollo nació un 13 de mayo, día de la Virgen de Fátima, en Guadalajara hace 49 años.  Se dedica al mundo de la docencia, es Educador Pedagógico. Está casado, padre de 3 hijos y, aunque actualmente vive en Cabanillas del Campo, siempre ha estado muy vinculado a la parroquia.

Javier Bravo:  Jesús, gracias por dedicarnos parte de tu tiempo para hablar con nosotros de tu vida de fe.

Jesús San Andrés:  Javi, gracias a vosotros por brindarme la oportunidad de hacerlo a través de la web parroquial.

J.B.:  Comenzemos, claro está, por los principios ¿Cuándo y cómo empezó tu relación y colaboración en la parroquia de Santa María, tu parroquia, como sigues considerándola?

J.S.A.:  En realidad siempre he estado vinculado a nuestra parroquia desde muy pequeñito, pues en compañía de mis padres iba a la misa dominical y a todos los actos que en la iglesia se celebraban. Luego en torno a los 15 años de edad Don Fidel me dijo que participara en el coro de jóvenes, ese fue mi primer contacto directo realizando una labor precisa en favor de la comunidad…y de ahí en adelante hasta la fecha pasando por un sin fin de proyectos y realidades que me han hecho estar siempre vinculado.

J.B.: Fuiste, junto a varios jóvenes de aquella época, uno de los impulsores del Club Juvenil Amanecer ¿fué dificil hacerlo? ¿cómo fueron esos comienzos?

J.S.A.: Si es cierto, fui uno de los que comenzó la andadura del club juvenil para la parroquia. A ver, eran tiempos donde no era fácil desvincular lo parroquial, lo meramente catequético, del ocio y del tiempo libre, siempre con la figura del ser cristiano de fondo. Nos costó arrancar, puesto que eramos pioneros en la ciudad de Guadalajara, en realidad había muy pocas asociaciones o clubs juveniles vinculados o no a la Iglesia, por lo que la redacción de estatutos y el comenzar a elaborar proyectos y actividades fueron difíciles, o al menos presentaban algunas dificultades. Aún así siempre para mí ha sido un orgullo pertenecer, fundar, trabajar y defender el club parroquial, al que quiero y en momentos menos boyantes me han producido cierta tristeza. Parece que ahora comienza a resurgir…

J.B.: Después de unos años, por motivos de familia, …. apartado de alguno de tus compromisos parroquiales y me refiero a la catequesis, ¿Por qué has vuelto al campo de la catequesis?¿Qué tal la experiencia?

J.S.A.: Nunca he dejado de estar vinculado a la parroquia. Puede que de catequista sí durante unos años, pero realizando otras labores siempre he estado ahí. La llamada a ser catequista, no es sólo voluntad del sacerdote o laico que te anima a colaborar de nuevo, para mí es una llamada que siento obligada cuando las circunstancias así lo requieren, miras hacia arriba y no puedes negarte, no me necesita la parroquia a mí, soy yo quién necesita de la parroquia, así me siento más cerca de Jesús, y creo más firmemente en la necesidad de colaborar cómo lo hicieron los primeros apóstoles cuando fueron llamados a predicar su mensaje.

J.B.: Hablando de esa necesidad comunitaria y parroquial y de tu compromiso en la catequesis ¿Son más difíciles o distintos los jóvenes de ahora que los de antes?

J.S.A.: Los jóvenes de ahora, los de antes, y los de antes de antes…cada joven en el momento de tu vida que te toca serlo, es complicado. En cada época la situación en la que vive tu sociedad marca tu devenir, por eso no encuentro mucha diferencia en eso, la diferencia está en lo que marca la sociedad en la que vives. Ahora, en la actualidad en la que vivimos, la dificultad no son las personas, hay que sumar tantas cosas que con respeto, mirando cara a cara a los jóvenes e intentando dar ejemplo, el mensaje de la iglesia de Jesús puede calar, teniendo en cuenta que es un mensaje que cuesta ahondar en la mirada de ellos porque lo que les rodea no lo facilita mucho,pero bueno ahí estamos intentando aportar algo, aunque casi siempre salgo yo más reforzado de las catequesis por lo que los chavales te transmiten.

J.B.: Jesús, gracias por tu tiempo. No  queremos entretenerte más, simplemente eran unas pinceladas y un breve testimonio tuyo.

J.S.A.:  Gracias a la comunidad parroquial. Aquí estoy para lo que necesitéis.

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