Comentario al Evangelio

 

Llamados a la viña

 

Sentir la llamada y responder. Dejarse encontrar por Él y salir hacia ‘la viña’. Aceptar su salario y trabajar en su campo. No importa el momento, ni la hora, lo que importa es el encuentro con Él, escuchar su llamada y responder con nuestra vida. ¿El salario? Generoso siempre, el Señor de la viña no contrata, ama. No nos comparemos con los demás, hemos tenido la suerte y la gracia de escucharle, responder y apuntarnos a la ‘cuadrilla’ de sus jornaleros. Vamos con ánimo. Dejemos de estar parados y quietos en las plazas, construyamos el reino, anunciemos su Palabra, demos testimonio de Él. Su ‘paga’ comienza siendo parte de los que Él llama. En la parábola de hoy se molestan mucho los que fueron llamados a primera hora y reciben el mismo denario que los que lo hicieron casi la final de la jornada, el señor no les engaña, les paga su salario, han tenido el privilegio de trabajar para y con Él. Vivamos con alegría y gozo haberle respondido, cuando más tiempo mejor, cuanto más cerca de Él más felices… y también alegrémonos por los otros, por los que también han sido llamados, son de nuestro grupo, de los suyos, de su ‘cuadrilla’, de la nuestra.